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IMMIGRACIÓ
15/02/2008; PÀG.27
LA RED HABRÍA DEFRAUDADO 6 MILLONES DE EUROS
Detenidos en España 99 rumanos especialistas' en clonar tarjetas
Los delincuentes, altamente especializados, se relacionaban con otras redes que funcionaban en toda Europa y que contaban con unos 400 miembros, también detenidos.
EFE
La Policía detuvo en España a 99 personas, integrantes de una banda internacional de origen rumano especializada en la clonación y falsificación de tarjetas de crédito que podría haber estafado unos 6 millones de euros y que, en ocasiones, operaba en colaboración con los dueños de comercios.
La operación, coordinada por el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado y desarrollada conjuntamente con la Guardia Civil y agentes de Europol, ha permitido detener a otras 26 personas en varios países europeos, y a otros 318 integrantes de otras bandas de origen rumano autoras de centenares de robos con fuerza y asaltos a viviendas.
Ambos operativos se activaron a partir del mes de septiembre pasado al detectarse la presencia de ciudadanos rumanos en múltiples grupos criminales que operaban en España y que se relacionaban con otras redes del exterior.
Según informó el Ministerio del Interior, los detenidos de la operación 'Pipas' actuaban en todo el territorio nacional, especialmente en la zona de Levante, Catalunya, Madrid, Canarias y Anda-lucía y la red tenía ramificaciones importantes en países de la Unión Europea, como la propia Ruma-nía, Italia, Alemania, Austria, Bélgica, Holanda, el Reino Unido y también Turquía.
El líder de la organización hacía una vida normaly habitaba un chalet en Valencia
El líder de la organización, un rumano que hacía una vida perfectamente normal y habitaba un chalet en Valencia junto a su mujer, actuaba como enlace de toda la banda y viajaba habitualmente al extranjero para coordinar la red criminal.
El modus operandi para la clonación de las tarjetas era sencillo aunque sofisticado. Copiaban la numeración de las tarjetas mediante un lector instalado en cajeros automáticos o directamente cambiaban los terminales de venta de los comercios -conocidos como TPV- por otros idénticos que guardaban los números.
Esta manipulación se llevaba a cabo en algunas ocasiones con la connivencia de los dueños o los empleados de los comercios. Después, conocidos los números y las claves secretas, se duplicaban las tarjetas en ocho laboratorios clandestinos y se expedía documentación falsa a nombre de los titulares.
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