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IMMIGRACIÓ
Publicado el 30 de marzo, 2008
El coste del gasto social de la inmigración se dispara hasta los 3.000 millones de euros
Pero qué bien nos viene para nuestra economía la inmigración. Sobre todo para la de los empresarios que reducen sus costes y amplían sus beneficios. Ahora para los asalariados sin preparación que han visto como el mercado laboral se les cerraba ante la competencia de los inmigrantes y encima tienen que aguantar que les digan que los inmigrantes hacen el trabajo que ellos no quieren desempeñar, sin reparar que lo que no quieren es desempeñarlo por un salario por debajo del mercado, o para los sufridos paganos de impuestos que sufragamos el gasto social de la inmigración, la cosa no está tan clara.
Los primeros cálculos que se van haciendo a trancas y barrancas, ante el total mutismo de las administraciones, la mirada hacia otro lado de las Universidades y el más completo oscurantismo de las instituciones económicas privadas, vienen de la mano del gasto que las autonomías dedican a atender a los extranjeros que masivamente han pasado a residir en España. Se calcula que cada uno de los inmigrantes que han llegado genera un gasto social medio anual de 665 euros. Abría que añadir el gasto de la administración central, Seguridad Social y de municipios, teniendo en cuenta el galimatías de ayudas sociales que existe en España, llegar a conclusiones exactas es tarea ardua que debería ser objeto de un estudio en profundidad. Tarea que las administraciones, instaladas en la demagogia multicultural, no van a abordar, que a las grandes instituciones empresariales no interesa concretar y que las Universidades, más pendientes de lo políticamente correcto, tampoco calcularan.
Pero si sabemos que hay aproximadamente cinco millones de inmigrantes en España, la cifra mínima del gasto social que generan, en atención sólo al gasto autonómico se situaría en torno a los 3.000 millones de euros, si añadimos las otras partidas sobre las que no existen datos, no sería muy atrevido afirmar que atender a la inmigración nos cuesta en torno a los 7.000 millones de euros todos los años. Recordemos que en los últimos presupuestos se dedicaban 15.777,08 millones de euros para atender a los desempleados.
La pregunta que de nuevo nos hacemos es ¿a quién beneficia realmente la inmigración? ¿Y donde esta esa izquierda “revolucionaria” que tanto gusta hablar de la alienación del proletariado para denunciar la manipulación de los trabajadores por el sistema, para que acepten de buen grado esa inmigración masiva que desestabiliza el mercado laboral y sólo genera beneficios para el capital?
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